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El futuro del modelo ASP

 

 

Hace más de una década que venimos oyendo hablar de las siglas ASP como modelo clave para el uso y explotación de una amplia variedad de aplicaciones informáticas. Sin embargo, la universalización de la banda ancha, el acceso a Internet, la creciente banali-zación de la tecnología o la caída de los precios del hardware constituyen elementos clave que pueden ayudar a explicar el renovado interés que estas siglas vuelve a suscitar en la comunidad de fabricantes de software.
Más allá de un simple comentario sobre su definición clásica, que habla del modelo ASP de empresas proveedoras de servicios basados en aplicaciones informáticas disponibles a través de la red para los clientes, sería conveniente destacar cuáles sus aspectos diferenciales para, de este modo, entender las razones por las que no acaba de calar de-finitivamte en nuestro entorno.

 


Respecto a lo que se denomina “despliegue de la aplicación” (sistemas, tecnología, co-municaciones, seguridad, etc.), el modelo ASP supone un cambio importante respecto a las instalaciones in situ, con ventajas ecidentes como pueden ser contar con una instala-ción centralizada a través de un  Centro de Datos especializado con mantenimiento y soporte garantizado de todos los sistemas (hardware, sistemas, bases de datos, comuni-caciones, o back-up). Una gran ventaja si tenemos en cuenta las necesidades, cada vez  más amplias y costosas, de contar con personal cualificado y programas de formación continúa (goteo incesante de nuevas versiones, service packs, virus, anti-virus, spam, firewalls, etc.) que nos aseguren que estamos preparados para cualquier contigencia.

 


Los inconvenientes de este primer aspecto y, en parte, responsables de que el modelo ASP no se haya desarrollado convenientemente tanto en nuestro país como en otros muchos, tienen que ver con el lento desarrollo que han tenido las comunicaciones y en especial, la falta de fiabilidad de estas a través de Internet sin anchos de banda asegura-dos. Por otra parte, el despliegue de otras prometedoras tecnologías (UMTS, LMDS, ADSL, SHDSL, WiMAX) ha sido lenta, aunque poco a poco comienzan a dar resulta-dos, no sin restricciones en cuanto a la cobertura de territorio deseable para la correcta explotación de este modelo. En muchos casos, se da incluso la paradoja de que cuando las grandes ciudades tienen la cobertura idónea, sus polígonos están todavía esperando el desembarco tecnológico.

 


Los modelos ASP comercializados como un alquiler que normalmente se paga a través de una cuota mensual por usuario, que incluye servicios y soporte hot-line, presentan muchas ventajas tanto desde el punto de vista de los costes como de las inversiones; por una parte, no es necesario realizar una desembolso inicial demasiado importante y por otra, nos olvidamos de actualizaciones de hardware, sistemas y software. Siempre esta-remos a la última en un modelo de renovación y actualización permanente sin llevarnos sorpresas con las facturas. No debemos olvidar tampoco, el coste humano que suponen para las empresas los administradores y el personal cada vez más cualificado en estas materias.
Si Internet está cambiando definitivamente la forma en cómo las organizaciones se rela-cionan con la información y la gestionan, no es menos cierto que todavía no existe la cultura en nuestro tejido empresarial para permitir que los datos de nuestra empresa se encuentren almacenados fuera de nuestras instalaciones. Al margen de contratos que aseguran un buen mantenimiento, custodia y procedimientos de back up, será necesario también un progresivo cambio de mentalidad de los gestores, que en muchos casos tar-dará, como mínimo, una generación en producirse.

 


Este cambio se verá reforzado, al tiempo que se reduce la desconfianza de los gestores, con sistemas de seguridad más fiables; en definitiva, los datos viajan por la red y están más o menos disponibles para todo el mundo. Por eso, la seguridad seguirá siendo piedra angular de esta nueva ecuación.

 


Junto a los elementos de seguridad, la pyme española se caracteriza por ser muy flexible y exige que las aplicaciones informáticas también lo sean. En este sentido, los modelos ASP se basan en ofrecer un estándar muy amplio de aplicaciones a las que es necesario que la empresa se adapte, frente a los servicios de puesta en marcha de aplicaciones tipo ERP/CRM del modelo tradicional. Estos últimos buscan, en definitiva, una configura-ción personalizada de las aplicaciones y el despliegue de módulos ampliamente escala-bles, lo que coloca el factor humano como eje básico en cualquier proyecto.

 


Estos factores explican en cierta forma que en la actualidad no exista una oferta amplia de aplicaciones que atraiga la atención del mercado en España. El consumo de servicios de Internet está más cerca de la oferta de ISP que de ASP. La oferta existente de aplica-ciones tipo ERP/CRM es prácticamente nula, si bien la que hay ofrece un tipo de apli-cación cuya usabilidad es susceptiblemente inferior a los estándares del mercado. Exis-ten realmente pocas aplicaciones preparadas para ofrecer en el día a día el mismo nivel de prestaciones en modelos ASP que los ofrecidos por los modelos tradicionales de ins-talación in situ.

 


En este sentido, tanto el factor cultural como los elementos restrictivos tecnológicos de los que venimos hablando o el perfil de nuestro tejido empresarial no hacen previsible la aceptación generalizada de  modelos ASP en los próximos años, al menos en la mediana y gran empresa, si bien proliferarán modelos de hosting/housing como alternativa muy interesante e intermedia que aprovecha las ventajas del modelo ASP para asegurar los sistemas, el hardware y la seguridad sin inversiones. Por otra parte, los modelos ASP seguirán siendo una idea interesante que a medio y largo plazo, en el caso de nuestro mercado, podrían terminar con una buena acogida en micro-empresas donde el grado de estandarización de la soluciones sea  máximo.

 


En otros mercados, especialmente de origen anglosajón, más reglados y normalizados en la forma de gestionar la información y las relaciones empresariales a nivel global, los modelos ASP continuarán avanzando y enfocandose hacia la comercialización de solu-ciones bajo principios como distribución global, generación de economías de escala y máxima recurrencia de negocio. Un modelo teóricamente ideal para el fabricante, pero de difícil aplicación en entornos empresariales que requieren el servicio y conocimiento específico que sólo un implantador experto puede realizar.